miércoles, 22 de diciembre de 2010

Domingo (III parte)


Una salida que terminó en un café, como muchas, me reveló el extremo de tus silencios, y pase por días pensando junto con ese camino que hicimos en paz, ausente y largo esa tarde. Pensaba en esos espacios en blanco que sueles dejar junto a ti.. y termine concluyendo que lo hacías a propósito, porque como yo, amas los blancos, yo en mis lienzos donde tengo múltiples opciones para mis colores, y tu, porque esperas que yo los pinte.. pero a veces guardo los pinceles solo para observar como juegas con tus blancos, donde al final, siempre, terminamos felices y con las manos embarradas.

Domingo (II parte)

Me gusta ver cuando abres tus ojos por la mañana, todos empijamados y volviéndote a preguntar de donde saco esa energía para levantarme, y vuelves a hacerme la pregunta, solo para saber, que se me ha ocurrido esa mañana, y esperas con intriga mis respuestas que se resbalan pueriles de mis movimientos que no puedes domar, aunque a veces creas que lo consigues.. y te salgo con un “porque hay sol”, "porque es domingo”, “porque hoy comeremos pancakes”, “porque nos vamos a la playa”.. o porque decidí que el miércoles se llame domingo.. y luego me alejo en brincos buscando que hacer.. y tu esperas en la cama a que regrese con mis besos que nunca sabes donde irán a caer y te diga.. amoooor.. ya está el café!..

Domingo (I parte)

Cuando interrumpo tu lectura casi siempre torpemente, le sonríes a mi risa de culpa, y luego recuerdas que es porque siempre ando pensando en pajaritos de colores, de esos a los que tú siempre les construyes nombres e historias para después.

Y luego te hago una pregunta que parecen diez, y te veo molesto frente a los espejos de elecciones a los que te obligo a estar siempre, con los que más tarde juegas a solas en pensamientos de múltiples escenarios, donde se que le borras la respuesta que ya me diste, y te vas por caminos de opciones en los que también hubiera querido perderme, y tu conmigo.. y al final, aún más molesto que al principio de este juego al que siempre sin querer, o queriendo, te obligo a jugar, vuelves a mirarme esperando otra línea más o una sonrisa coqueta en la que suspiras.. y entiendes que es porque aún sigo esperando nuestra ida al parque del domingo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Sin tal veces...








Entre un si y un no, cuantos tal vez, a los que les perdimos la fé...







Cosas que se suelen caer de la cabeza...

---

Hoy pienso en expresionismos tácitos, y como se cuelan en las razones que denominamos necias, con tanta terquedad, al punto que los podemos desear ahí zurcidos donde deben estar.. no por ser necesarios, sino porque al saber de su ausencia (esa que ya la gente aprendió a omitir) se encuentran envueltos en deliciosas capas de segundos, que le son robados a nuestra imaginación, obligándola, inicuamente a dibujar la imagen de lo escrito y lo ya leído.
...y ahí!, ya sin salida, frente a una obviedad que se desprende de ese deseo mórbido, se espera ese punto final, que siempre es un punto suspendido que suele estar arrimado a 2 puntos más (.+..)

2+2=5, y un perro..









Atornillando ecuaciones dicotómicas de verdades posibles..