miércoles, 22 de diciembre de 2010

Domingo (VI parte)


En la playa allá donde vivimos y siempre queremos volver… te encontré una tarde nadando feliz, y tú sabías que yo también estaba ahí, jugando probablemente con algún perro o alguna rama que encontré en la arena. Salías del mar como ese vikingo que siempre dices que quieres ser, el que roba a la princesa y la lleva a esa ciudad perdida.. y yo te espío cómplice de un sueño que yo siempre vivo contigo, cuando aprietas mi mano fuerte para brincar el charco de agua, o cuando me dices que salgamos a ese lugar donde he querido ir toda la semana, o cuando dices que a mi regreso a casa me esperarás con una torta de chocolate.

Domingo (V parte)

Te acuerdas cuando ese perro nos seguía, Max, y desde entonces todos nuestros perros sin nombre se llaman Max, y más si son rebeldes. Creo que nunca te encontré tantas veces seguidas como cuando volteabas a ver a Max, a ver si aún nos estaba siguiendo o guiando… o cuando al regreso, distante se alejaba por su camino y tu y yo queríamos seguirlo, pero era mejor así, no encariñarse. Pero encariñados ya estábamos, y en silencio ya habíamos concluido que el regreso siempre es querido cuando se quiere ver a un viejo amigo.

Domingo (IV parte)


Creo que nunca nadie te ha encontrado tantas veces como yo, detrás de esos vidrios con olor a arqueología que tanto te gustan, o entre esos pensamientos de ayer, que cada vez menos, tienes ganas de entender.

Una vez te encontré jugando con mis ideas, y me las contaste para que me riera, y me reía más no porque fueran mías, sino porque la contabas con tanta emoción de haber resuelto el misterio que seguramente yo jamás resolvería, porque sabes que hay cosas a las que me gusta seguirle dando vueltas.

Domingo (III parte)


Una salida que terminó en un café, como muchas, me reveló el extremo de tus silencios, y pase por días pensando junto con ese camino que hicimos en paz, ausente y largo esa tarde. Pensaba en esos espacios en blanco que sueles dejar junto a ti.. y termine concluyendo que lo hacías a propósito, porque como yo, amas los blancos, yo en mis lienzos donde tengo múltiples opciones para mis colores, y tu, porque esperas que yo los pinte.. pero a veces guardo los pinceles solo para observar como juegas con tus blancos, donde al final, siempre, terminamos felices y con las manos embarradas.

Domingo (II parte)

Me gusta ver cuando abres tus ojos por la mañana, todos empijamados y volviéndote a preguntar de donde saco esa energía para levantarme, y vuelves a hacerme la pregunta, solo para saber, que se me ha ocurrido esa mañana, y esperas con intriga mis respuestas que se resbalan pueriles de mis movimientos que no puedes domar, aunque a veces creas que lo consigues.. y te salgo con un “porque hay sol”, "porque es domingo”, “porque hoy comeremos pancakes”, “porque nos vamos a la playa”.. o porque decidí que el miércoles se llame domingo.. y luego me alejo en brincos buscando que hacer.. y tu esperas en la cama a que regrese con mis besos que nunca sabes donde irán a caer y te diga.. amoooor.. ya está el café!..

Domingo (I parte)

Cuando interrumpo tu lectura casi siempre torpemente, le sonríes a mi risa de culpa, y luego recuerdas que es porque siempre ando pensando en pajaritos de colores, de esos a los que tú siempre les construyes nombres e historias para después.

Y luego te hago una pregunta que parecen diez, y te veo molesto frente a los espejos de elecciones a los que te obligo a estar siempre, con los que más tarde juegas a solas en pensamientos de múltiples escenarios, donde se que le borras la respuesta que ya me diste, y te vas por caminos de opciones en los que también hubiera querido perderme, y tu conmigo.. y al final, aún más molesto que al principio de este juego al que siempre sin querer, o queriendo, te obligo a jugar, vuelves a mirarme esperando otra línea más o una sonrisa coqueta en la que suspiras.. y entiendes que es porque aún sigo esperando nuestra ida al parque del domingo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Sin tal veces...








Entre un si y un no, cuantos tal vez, a los que les perdimos la fé...